Cuando nace un hijo, el papel del padre no se limita a apoyar al otro progenitor. Debe asumir un papel activo en el cuidado del bebé, participar en la vida cotidiana y forjar poco a poco una relación propia con él.

Cambiar un pañal, bañar al bebé, llevarlo en brazos, tranquilizarlo o, simplemente, pasar unos minutos en contacto piel con piel son acciones que satisfacen las necesidades del bebé y, al mismo tiempo, ayudan a forjar el vínculo entre el padre y el bebé. Las rutinas de cuidados repetidas y las interacciones cotidianas se encuentran entre las principales formas en que un padre puede desarrollar su relación con su hijo.

Esta participación no tiene tanto que ver con una división teórica de funciones como con la crianza compartida en la práctica: cada progenitor puede aprender a cuidar del recién nacido, desarrollar sus propias rutinas y, poco a poco, ganar confianza y autonomía con el bebé.

 

El papel del padre en el cuidado del bebé: ¿qué tareas puede asumir?

Cambiar pañales, la hora del baño y vestir al bebé

Desde los primeros días, el padre puede participar en la mayoría de las rutinas de cuidado diario. No hay ninguna razón por la que la hora del baño, el cambio de pañales o el vestir al bebé deban recaer sistemáticamente en el otro progenitor.

Estos momentos también son especialmente útiles para conocer a tu bebé. Con el tiempo, el papá aprende a interpretar sus reacciones, sus expresiones faciales y esas pequeñas señales que indican que está cansado, incómodo o, simplemente, que busca cercanía.

Entre las tareas de cuidado que papá puede asumir fácilmente se encuentran:

  • Cambiar pañales y ayudar con la colada;
  • Bañar al bebé;
  • Vestir y desvestir al bebé;
  • Coge al bebé en brazos y sal a dar un paseo;
  • Mece al bebé y ayúdale a dormirse;
  • Dale un biberón al bebé cuando la alimentación con biberón forme parte de su dieta;
  • Consuela al bebé cuando llora;
  • Practica el contacto piel con piel y disfruta de momentos de cariño.

La hora del baño y el cambio de pañales son dos momentos especialmente naturales en los que un padre puede participar directamente en el cuidado del recién nacido.

 

Foto de un padre con sus hijos

 

Alimentar, llevar en brazos, mecer y calmar al bebé

Cuidar de un bebé no se limita a las rutinas de higiene. También hay que aprender a tranquilizarlo y a calmarlo.

Cuando un bebé llora, el papá puede intentar cogerlo en brazos, pasear con él, hablarle en voz baja o mecerlo. No hay necesariamente un único método eficaz: cada padre o madre va desarrollando poco a poco sus propios gestos y puntos de referencia.

Estos pequeños logros son importantes. Ser capaz de calmar al bebé, darse cuenta de que necesita dormir o conseguir que se duerma por sí mismo ayuda a un padre primerizo a ganar confianza en sus habilidades como padre y a ser más autónomo.

 

El papel del padre en el cuidado del bebé: ¿cómo puede crear un vínculo entre él y el bebé?

El contacto piel con piel y la cercanía física

La relación entre un padre y su bebé se va desarrollando poco a poco. No depende de un único momento, sino de una suma de contacto, cuidados e interacción.

El contacto piel con piel con el padre puede comenzar desde los primeros días. Al descansar sobre el pecho de su padre, el bebé siente calor, cercanía y contacto físico. El contacto piel con piel es uno de los métodos que se suelen recomendar para ayudar al padre a conocer a su recién nacido.

Los mimos, llevar al bebé en un portabebés y los masajes adecuados para él prolongan esta sensación de cercanía durante las semanas siguientes.

 

Hablar, cantar y jugar con el bebé

Aunque sean aún muy pequeños, se puede incluir al bebé en las interacciones familiares. El papá puede hablarle mientras le cambia el pañal, cantarle mientras le mece, sonreírle o, simplemente, buscar el contacto visual.

A medida que pasa el tiempo, las posibilidades se amplían: leer un cuento, jugar con los sentidos, dar un paseo o pasar tiempo juntos en el suelo se convierten en nuevas rutinas compartidas.

El objetivo no es multiplicar las actividades, sino crear momentos habituales entre el papá y el bebé. Darle el baño algunas tardes, dar un paseo diario o encargarse de parte de la rutina para irse a dormir puede ser suficiente para crear hábitos y forjar una relación especial.

 

Foto de un padre jugando con su hija

 

El papel del padre en el cuidado del bebé y la lactancia materna: ¿cómo puede encontrar su lugar?

Apoyo a la madre durante la lactancia

Cuando un bebé es amamantado, algunos papás pueden sentir que tienen menos oportunidades de participar. Sin embargo, la alimentación es solo una parte de la vida diaria de un recién nacido.

Durante la toma, el padre puede ayudar a la madre a ponerse cómoda, traerle lo que necesite o acercarle al bebé. Después, puede encargarse de cambiarle el pañal, hacerle eructar, mecerlo o arrullarlo para que se duerma.

Además, puede encargarse de más tareas domésticas para que la madre pueda recuperarse. Por lo tanto, la lactancia materna no impide que el padre establezca un vínculo sólido con su hijo: el contacto físico, el consuelo y los cuidados diarios le brindan oportunidades para interactuar con el bebé.

 

Cuando el bebé toma el biberón

Cuando la alimentación con biberón forma parte de la dieta del bebé, es algo que, naturalmente, pueden compartir ambos padres.

Para el padre, esta toma se convierte en un momento de cercanía: sostener al bebé cerca, mirarle a los ojos, hablarle y respetar su ritmo pueden convertir una tarea cotidiana en un auténtico momento de conexión.

Situación

Lo que puede hacer un padre

Lactancia materna

Ayuda a la madre a ponerse cómoda, tráele al bebé, cámbiale, múele y tranquilízalo

Alimentación con biberón

Dale de comer al bebé y comparte algunas fotos de las comidas

Después de comer

Coger al bebé en brazos, hacerle eructar, cambiarle el pañal, calmarlo o ayudarle a conciliar el sueño

 

Compartir responsabilidades para reforzar el papel del padre en el cuidado del bebé

Me encargo de todo para que la madre pueda descansar

El papel del padre también va más allá de los cuidados que se le prestan directamente al bebé. Las primeras semanas requieren mucha energía y organización.

Preparar las comidas, encargarse de la colada, hacer la compra, realizar las tareas domésticas, organizar las citas o atender a las visitas son tareas que contribuyen a reducir la carga de trabajo diaria del hogar. Durante el posparto, este apoyo práctico complementa directamente los cuidados que se prestan al recién nacido.

El objetivo no es que papá se limite a «echar una mano» de vez en cuando. Ambos padres pueden asumir una responsabilidad real en el funcionamiento de la familia.

 

Foto de un padre cocinando

 

Compartir las tareas de la crianza de los hijos, en lugar de limitarse a «echar una mano»

Hablar de la crianza compartida ayuda a alejarnos de la idea de que uno de los padres es responsable por defecto, mientras que el otro se limita a intervenir para echar una mano.

El cambio de pañales, la hora del baño, los paseos, las citas y la hora de acostarse se pueden repartir en función de las necesidades, las limitaciones y las preferencias de cada progenitor.

Este acuerdo no implica que ambos padres tengan que hacer las cosas exactamente de la misma manera. Es posible que el padre tenga su propia forma de coger en brazos o mecer al bebé, mientras que el otro progenitor tenga un enfoque diferente. Siempre que se respeten las necesidades y la seguridad del niño, esta independencia permite a cada progenitor establecer su propia relación con el bebé.

 

El papel del padre en el cuidado del bebé: ¿cómo se puede ganar confianza al principio?

Aprender las rutinas poco a poco

Nadie sabe de forma innata cómo ocuparse de todos los aspectos del cuidado de un recién nacido. Cambiar un pañal, bañar al bebé o interpretar su llanto son habilidades que se adquieren con la práctica.

Por lo tanto, la mejor manera de que el padre gane confianza es participar activamente en las rutinas de cuidados desde el primer momento. Cuanto más cuide al bebé, observe sus reacciones y aprenda a satisfacer sus necesidades, más naturales le resultarán estas acciones.

Si tienes alguna duda sobre los cuidados, el sueño, la alimentación o la salud del bebé, lo mejor es, por supuesto, pedir consejo a un profesional sanitario en lugar de intentar resolverlo todo por tu cuenta.

 

Fotografía de un padre que sostiene a su hijo en brazos

 

Crear su propio vínculo con el bebé

También es importante dar al padre el espacio que necesita para encontrar su propia forma de hacer las cosas. El tiempo que pasa a solas con el bebé puede resultar especialmente útil: le permite tomar decisiones sin tener que esperar sistemáticamente instrucciones del otro progenitor y desarrollar sus propios puntos de referencia.

El vínculo entre padre e hijo se forja a través de rutinas muy sencillas: un baño diario, un paseo, un abrazo después de darle de comer o unos minutos dedicados a preparar juntos las cosas del bebé.

Unos cuantos accesorios bien diseñados pueden simplificar estas rutinas y ayudar a cada padre a ser más independiente. Un neceser personalizado, por ejemplo, puede contener lo imprescindible para el cambio de pañales, el aseo o las salidas, de modo que el papá siempre tenga a mano todo lo que necesita a la hora de cuidar al bebé.

Nuestros lotes de regalo para recién nacidos también permiten reunir varios artículos imprescindibles para los primeros meses. Accesorios prácticos para regalar o para uno mismo, diseñados para facilitar las rutinas de cuidado, las salidas y todos esos pequeños momentos que, poco a poco, forjan el vínculo entre el papá y el bebé.

Ken Bouchet