Poner bien la mesa significa encontrar el equilibrio adecuado entre comodidad, claridad y estética. Una mesa bien puesta no solo debe tener un aspecto atractivo, sino que también debe permitir a los comensales comer cómodamente, servirse con facilidad y disfrutar de la comida en un ambiente adecuado.
Una comida cotidiana requiere una mesa sencilla y práctica, mientras que una cena formal exige mayor precisión a la hora de colocar los platos, los cubiertos, las copas y la mantelería.
¿Cómo se pone bien la mesa?
La mesa de todos los días
Para una comida cotidiana, no hace falta complicarse demasiado. El objetivo es crear una mesa sencilla y agradable. Un plato colocado en el centro delante de cada comensal, un vaso, un tenedor, un cuchillo y una servilleta suelen ser suficientes en la mayoría de los casos.
Las normas básicas que hay que seguir son sencillas:
• El plato se coloca en el centro de la mesa, a unos centímetros del borde;
• El tenedor se coloca a la izquierda del plato;
• El cuchillo se coloca a la derecha, con la hoja orientada hacia el plato;
• El vaso se coloca en la parte superior derecha;
• La servilleta se puede colocar a la izquierda o sobre el plato.
A la hora de poner la mesa, tanto los manteles individuales como dejar a la vista la superficie de la mesa quedan muy bien. El resultado debe ser sencillo, funcional y acogedor, sin dar la impresión de una puesta en escena excesiva.

La mesa para una comida con amigos íntimos o familiares
Ya sea para una comida familiar, una cena con amigos o una ocasión informal, la mesa puede tener un toque un poco más refinado sin llegar a ser demasiado formal. Se mantienen los mismos elementos básicos, pero se presta más atención a la armonía entre la vajilla, las servilletas, las copas y la decoración.
Una mesa demasiado estrecha o abarrotada pierde rápidamente su comodidad: cada comensal debe disponer de espacio suficiente para disfrutar de la comida. También debes evitar los centros de mesa demasiado altos, ya que impiden que los comensales se vean entre sí y conversen con facilidad.
En este contexto, puedes añadir:
• Un camino de mesa para dar forma al centro de la mesa;
• Servilletas de tela para un acabado más elegante;
• Un pequeño adorno sencillo, como flores, velas o elementos de temporada;
• Una gama de dos o tres colores, incluyendo el mantel, para que la mesa resulte armoniosa.
La mesa debe crear un ambiente acogedor, sin dejar de ser práctica para el día a día.

La mesa de comedor pulida
Para una cena más elegante, la disposición de la mesa debe ser más cuidada. Aquí es donde el mantel cobra todo su protagonismo, sobre todo si es de algodón o lino. Un mantel liso, ya sea blanco, crudo, beige o de un color intenso, crea una mesa elegante sin recargarla visualmente.
Los cubiertos se colocan según el orden en que se utilizan: los cubiertos que se utilizan primero son los que están más alejados del plato, y a medida que avanza la comida se va avanzando hacia el centro.
Los cubiertos de postre se pueden colocar encima del plato, aunque a menudo resulta más adecuado sacarlos cuando se sirve el postre.
Las copas se colocan en la parte superior derecha del plato: el vaso de agua, normalmente más grande, se coloca en primer lugar, seguido de las copas de vino según las bebidas que se sirvan.
No hace falta añadir vasos innecesarios: una mesa elegante debe mantenerse despejada y equilibrada.

La mesa formal, también conocida como servicio al estilo francés
En una mesa formal, cada detalle cobra mayor importancia. La disposición debe ser regular, los cubiertos bien alineados, las copas ordenadas y el espacio entre los comensales suficiente.
Lo ideal es que cada comensal disponga de unos 60 a 70 cm para sentarse cómodamente.
Se puede añadir un plato de presentación para dar estructura a cada cubierto y crear un ambiente más solemne.
Si se sirve un plato para el pan, se coloca en la parte superior izquierda del plato principal, por encima de los tenedores. Puede ir acompañado de un cuchillo pequeño para la mantequilla o una espátula.
Para una mesa al estilo francés, los puntos clave son:
• Platos colocados en el centro, delante de cada comensal;
• Tenedores a la izquierda;
• Los cuchillos a la derecha, con la hoja orientada hacia el plato;
• Los cubiertos se colocan en el orden en que se utilizan, de fuera hacia dentro;
• Las copas, en la parte superior derecha, suelen colocarse en diagonal (primero la copa de agua y, a continuación, las copas de vino según el servicio. La copa de champán o la copa «coupe» se coloca ligeramente más atrás, si se tiene previsto servir champán).
Incluso en un entorno formal, debes evitar la sobrecarga. La disposición de la mesa debe reflejar esmero, no complicar la comida.

W¿Qué errores hay que evitar a la hora de poner bien la mesa?
Demasiados cubiertos, demasiados vasos, una decoración demasiado recargada o demasiados colores pueden restar comodidad y elegancia: debes evitar sobrecargar la mesa. Una mesa bien presentada suele basarse en unas pocas elecciones acertadas.
También conviene adaptar la disposición de la mesa al plato que se vaya a servir. Si no se va a tomar vino, no hace falta poner varias copas. Si más tarde se sirve postre, los cubiertos se pueden sacar en el momento adecuado. Si la comida es sencilla, una mesa demasiado formal puede resultar rígida.
La regla que hay que recordar es sencilla: cada elemento debe tener una finalidad o contribuir claramente a crear ambiente. Una mesa bonita no tiene por qué ser necesariamente espectacular. Por encima de todo, debe ir en consonancia con la comida, resultar cómoda para los comensales y ser agradable a la vista desde el primer momento.
¿Qué mantelería debes elegir para poner bien la mesa?
La mantelería desempeña un papel fundamental, ya que marca de inmediato el tono de la comida. Incluye el mantel, los manteles individuales, el camino de mesa, las servilletas y, en ocasiones, el mantel de fondo que se coloca debajo del mantel.
Para una mesa bien decorada, el mantel sigue siendo la solución más elegante. Protege la mesa, da unidad al conjunto y transmite una sensación de esmero. Un voladizo de unos 30 cm suele ofrecer un resultado equilibrado. Para una recepción más formal, colocar un mantel protector debajo del mantel también puede mejorar la comodidad, proteger el tablero de la mesa y reducir el ruido de la vajilla.
Los manteles individuales son más adecuados para las comidas sencillas del día a día. Organizan cada sitio en la mesa sin cubrirla por completo.
El camino de mesa, por su parte, decora el centro de la mesa sin recargar el conjunto. Se puede utilizar solo, con manteles individuales o sobre un mantel, dependiendo del grado de formalidad que se desee.
Las servilletas deben seguir la misma lógica. Las servilletas de papel bastan para una mesa sencilla, pero las de tela aportan un acabado mucho más refinado y tienen la ventaja de ser reutilizables: reducen los residuos sin perder elegancia. Se pueden colocar sobre el plato, a la izquierda del cubierto, o sujetarlas con un discreto servilletero.
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